Descripción

Desde sus inicios se ha considerado al deporte como una actividad masculina, porque representaba una función meramente varonil como era el despliegue de habilidades físicas y no fue hasta en épocas muy tardías la mujer se hace deportista, debido en gran parte a los movimientos feministas y sobre todo, al esfuerzo de alcanzar la igualdad en todos los aspectos de la vida.

A partir del 1900 es que las mujeres empiezan a formar parte de los juegos deportivos, primero de forma extra-oficial, hasta que luego de años de luchas contra mitos, estereotipos e ideales machistas, lograron una participación mucho más marcada.

La presencia de las mujeres en distintas competencias deportivas ha tenido numerosos baches conformados por estereotipos, prejuicios y sobre todo, el sexismo de los medios de comunicación que aún hoy día las persigue.

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